GRACIAS por ser parte de este viaje tan increíble ❤️
En 2019 compré un coche eléctrico. Pero nunca fue acerca del coche, realmente. Fue acerca de una idea que tenía en la cabeza. Pero esa idea significaba enfrentarme a uno de mis mayores miedos: exponerme. Salir de mi zona de confort detrás del teclado, ponerme frente a una cámara y empezar a hablarle a mi audiencia, nunca lo había hecho. Me aterraba contar, por primera vez en primera persona, las cosas que tenía en la cabeza, desde una perspectiva un tanto distinta, sobre la movilidad eléctrica. Empezando desde cero, de no saber casi nada sobre coches, pero saber mucho sobre como la tecnología puede cambiarlo todo, si se dan las condiciones adecuadas.
Un año más tarde, en abril o mayo de 2020 las señales eran clarísimas, esto no es un pequeño proyecto, este es el siguiente gran paso de mi vida. Y todo cambió a nivel profesional, pero también a nivel personal. Diría que incluso mi forma de hablar o de conectar con las personas. Enfrentarme a la timidez, al miedo al rechazo, a, por medio de video tras video tras video, de medir resultados y entender de lo que soy capaz con un nuevo proyecto, lograr dejar de subestimarme.
De dejar atrás esas desafortunadas palabras que escuché cuando quería empezar esto y busqué consejo. “No te recomiendo que lo hagas”. A veces las personas reflejan en ti sus propios miedos, supongo.
Pero, desde aquel momento a finales de la primera de 2020, mi vida ha sido una verdadera montaña rusa de emociones, viajes, eventos, proyectos y éxitos y reveses que nunca imaginé vivir. Un pequeño canal de YouTube transformó por completo mi vida profesional, ¡y ese canal se creció muchísimo! Todo sigue haciéndose cada vez más grande, incorporamos más temas: cómo la innovación y la tecnología, al igual que la movilidad eléctrica, también están y siguen cambiando el mundo. Y cómo todo eso es parte del progreso inevitable que vivimos a diario. Aprendizajes que, desde una nueva perspectiva, también podemos incorporar a mi otro gran proyecto, Hipertextual. Crear círculos virtuosos de retroalimentación positiva que sería imposible de entenderlo si no hubiese dado el paso hacia el video, si no hubiese elegido convertirme en un creador de contenidos, salir de la estructura del “medio digital” y entender lo que significa conectar en primera persona con mi audiencia.
Me encanta escuchar a Walt Disney y a Steve Jobs y encontrar nuevos sentidos, en cosas que suceden en la actualidad, pero que ellos siempre tuvieron muy claro. Ambos vieron el progreso y la innovación desde una perspectiva sumamente optimista, y ambos cambiaron el mundo, cada uno a su manera.
“Seguimos moviéndonos hacia adelante porque somos curiosos y eso nos permite encontrar nuevos caminos”, decía Disney.
“No hay que vivir una vida limitada. La vida puede ser mucho más grande. Una vez que descubres que todo lo que llamamos vida fue creada por personas que no son más inteligentes que tu, y que puedes cambiarlo, que puedes influenciarlo, puedes crear tus propias cosas. Cuando lo entiendes, todo cambia”, dijo Jobs en una entrevista años antes de volver a Apple.
Creo que desde una óptica optimista podemos influir y hacer cambios en la sociedad por medio de nuestras plataformas. Conectar con la audiencia y trabajar en impactar de forma positiva en sus vidas.
Nunca daré por hecho eso, la confianza que muchísimas personas ponen en mi. La audiencia, las marcas, las compañías que me permiten probar sus productos. Nunca daré por hecho la suerte inmensa que tengo. Y nunca daré por hecho las personas que realmente me han apoyado en este viaje. A nivel personal, y a nivel profesional. MI equipo, mi gente.
Y nunca permitas que las personas, por muy cercanas que sean, te tiren al suelo, te digan que no puedes hacer cosas. Te agarren de los pies cuando intentas saltar. Hay que saltar muy alto, a veces te caes, y duele. Pero lo puedes tomar como un aprendizaje, para que, la siguiente ocasión, puedas saltar aún más alto, y caer con ambos pies sobre la tierra.