LA GRACIA - Ser buenos sembradores - Domingo, 12 de Julio del 2026.
Jul 11, 2026•Channel
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Feliz Domingo para todos. El Evangelio de hoy es uno de los más conocidos. Creo que si le preguntas a una persona por la calle, que tenga mediano conocimiento de la Biblia y de la fe católica, a ver, mencióneme una parábola, una parábola de Cristo, muy seguramente la persona diría, ah, sí, me acuerdo, la parábola del Sembrador.
Por consiguiente, es uno de los textos que más se ha predicado. Seguramente lo has escuchado desde tu infancia y son incontables las homilías, las meditaciones, que nos refieren a esta parábola, la parábola del Sembrador. Una cosa muy hermosa de esta parábola y de muchos otros textos de Cristo es que se puede mirar desde distintos ángulos.
Tú puedes fijarte, por ejemplo, en los distintos terrenos y puedes preguntarte qué clase de terreno eres tú. O tal vez puedes mirar esta parábola desde el punto de vista de la semilla, el poder de la Palabra de Dios, que se abre paso y logra dar fruto, aun en circunstancias adversas. O también uno puede fijarse en el Sembrador, porque, como bien dice el apóstol San Pablo, pues nosotros tenemos ese oficio de sembradores.
Él menciona que un apóstol plantó, que otro apóstol regó, y que es Dios el que da el fruto. Así que nosotros estamos llamados a ser sembradores, estamos llamados a sembrar. Y esa es la pequeña reflexión que quiero compartirte esta vez, porque hay sobre todo tres preguntas que tenemos que hacernos.
La primera pregunta es, ¿Qué es lo que yo estoy sembrando? A este respecto, recuerdo un amigo mío que estaba cambiando de trabajo. Pero lo más hermoso es que no sólo estaba cambiando de trabajo, sino que al mismo tiempo estaba viviendo un proceso de conversión. Y Dios le iluminó muy claramente su conciencia moral.
Y él se dio cuenta que el rastro que él había dejado y lo que él había sembrado en su antiguo trabajo, era realmente vergonzoso. Es decir, él se analizaba, él se miraba a sí mismo y decía, pues la verdad es que lo que yo dejé allá, ahora me avergüenza. ¿Qué fue lo que él dejó allá? Pues fue una persona ventajosa, fue una persona desleal con la empresa, fue un hombre de esos que están haciendo promesas y endulzándole el oído a las mujeres para ver cuál de ellas puede caer y de quién se puede aprovechar.
Entonces la primera pregunta que tenemos que hacernos es, ¿Qué vamos sembrando ahí donde estamos? En ese lugar de trabajo, en ese lugar de estudio, en ese vecindario. A veces uno tiene que mudarse. ¿Qué dejaste en tus vecinos? Alguien podría decir, pues no, no me interesaban.
Bueno, entonces dejaste indiferencia, dejaste egoísmo. Entonces primera pregunta, ¿Qué estoy sembrando? Segunda pregunta, ¿Cómo trato yo los distintos terrenos? ¿A qué me refiero con esto? Pues una cosa admirable en la parábola del sembrador es ver que este sembrador, que es ejemplo para nosotros, pues no se detuvo. Él siguió adelante, siguió adelante con su labor a pesar de que parecía perdida.
A veces nosotros somos inmediatistas y creemos que si no hay un resultado más o menos inmediato en lo que a nosotros nos parece o nos gusta, entonces estamos perdiendo el tiempo y ahí no hay nada que hacer. Pero muchas labores se parecen a la proverbial gotita que va taladrando la roca. Tu testimonio, tu oración puede tomar años.
Acuérdate siempre de Santa Mónica. ¿Cuántos años de testimonio? ¿Cuántos años de intercesión? ¿Cuántos años de exhortación y plegaria? Pero el fruto, el fruto es tan precioso que todavía hoy la iglesia entera puede decir estamos en deuda con las lágrimas de Santa Mónica. Entonces la segunda pregunta es la pregunta por la perseverancia.
La tercera pregunta tiene que ver con la labor misma de la siembra y concretamente esto. ¿Eres consciente de la calidad de la semilla que tienes? ¿Eres consciente? Hay un lugar en Noruega bastante, bastante al norte, en el círculo polar ártico, donde hay un depósito de semillas, un depósito de semillas de muchísimos lugares de la tierra. La idea es que si llegare a ver una catástrofe que nadie la desea, una catástrofe de características mayúsculas con extinción de muchas especies, una catástrofe pues ecológica y humanitaria terrible, pues que la humanidad tenga cómo recuperar los sembrados.
Y lo que se guarda en ese depósito, que me parece una idea interesantísima ya en Noruega, lo que se guarda pues es precisamente semillas, porque son muy valiosas, muy, muy valiosas. ¿Eres consciente del valor de tus semillas? ¿Eres consciente de lo que tú tienes y que otros no tienen? Concretamente, ¿eres capaz de valorar tu fe, tu iglesia, tus sacramentos, el tener al Papa? Hace poco pues ha sucedido el espantoso sisma, casi tendría que decirse ha renovado el sisma, de los lefebrianos, y ellos parecen o aparentan tranquilidad en desobediencia al Papa, no importa las palabras que digan, dicen palabras bonitas, Santo Padre, Santo Padre, amamos la iglesia, pero están desobedecien