3044. Procesos en segundo plano

Mar 26, 2026Channel
AI Analysis
Data from YouTube Data API v3Updated Just now
Joan Boluda
Joan Boluda

28.6K subscribers

View Channel

Video Overview

Video Details

Published3 months ago
Duration27:15
Video IDCx_NEUckh7s
Languagees
CategoryScience & Technology
PrivacyPublic
Made for KidsNo
Video TypeRegular Video

Performance Metrics

Views63
Likes0
Comments0
Engagement Rate0.00%
Likes per 100 views0.00
Comments per 1K views0.00

Description

Hoy os cuento las técnicas que utilizo para que las obligaciones, responsabilidades y malos rollos del día a día me dejen vivir tranquilo y en paz. Pero antes, recordemos que en Boluda.com tenéis cursos para emprendedores (https://boluda.com/) , marketing online, desarrollo web, y todo lo que necesitáis para vuestro negocio online. Estamos entrando ya en la recta final del curso de Coderick (https://boluda.com/curso/coderick/) , en el que aprenderemos a crear aplicaciones web funcionales sin escribir código, utilizando inteligencia artificial para construir proyectos. Y ahora sí, vamos al lío. Hoy toca offtopic, porque quiero compartir con vosotros una reflexión que me ronda bastante la cabeza últimamente. Tiene que ver con algo que, si lo pensamos un momento, seguramente todos hemos vivido. La diferencia entre cómo vivíamos cuando éramos pequeños y cómo vivimos ahora. Cuando éramos niños, todo era ilusión. Todo era juego. Todo era energía. Yo lo veo con mis hijos: están todo el rato con ganas de hacer cosas, de jugar, de probar algo nuevo. Como esos perritos que no paran de saltar: ¿salimos?, ¿jugamos?, ¿vamos aquí?, ¿vamos allá? Todo es entusiasmo. Recuerdo mi infancia así. Era feliz con cualquier cosa. Ver Campeones, jugar a pressing catch, ir con mis padres al centro comercial… incluso algo tan simple como comprar bollería industrial (panteras rosas, tigretones y compañía) ya era todo un acontecimiento. La vida era ligera. No había una mochila llena de preocupaciones. Pero claro, llega la edad adulta. Y con ella empiezan a aparecer las responsabilidades: pagar la hipoteca, pagar sueldos, pagar la luz, el alquiler, los impuestos… Cada uno a su nivel, claro. Para unos es llegar a fin de mes y para otros quizá no poder comprarse ese coche que querían. Pero al final todos tenemos algo en común: esa “mosca detrás de la oreja”. Ese run-run constante. Es como tener procesos en segundo plano en el ordenador. Si abrís el Activity Monitor en Mac o el Administrador de tareas en Windows, veréis cientos de procesos funcionando a la vez. Pues en nuestra cabeza pasa algo parecido. Tenemos tareas, preocupaciones, conflictos, decisiones… todo funcionando al mismo tiempo. Y aunque estemos haciendo otra cosa, siguen ahí, consumiendo recursos. A veces es algo económico. Otras veces es un enfado con alguien. O una preocupación que quizá ni siquiera es real, pero que ya hemos convertido en una piedra más dentro de la mochila. Porque si algo se nos da especialmente bien a los humanos es imaginar problemas futuros y empezar a sufrirlos por adelantado. El resultado es que pasamos de una mentalidad infantil de “quiero hacer esto” a una mentalidad adulta de “tengo que hacer esto”. Y muchas veces vivimos con la sensación de que cuando terminemos cierta cosa, entonces sí, ya podremos estar tranquilos. “Cuando acabe esto ya descansaré”, “cuando resuelva esto ya disfrutaré”. Pero la realidad es que ese momento nunca llega. Porque cuando solucionas una cosa… aparece otra. Por eso quería compartir con vosotros cuatro ideas que a mí me ayudan bastante a gestionar todo esto. No son teorías abstractas ni cosas espirituales difíciles de aplicar. Son pequeños trucos prácticos que, al menos en mi caso, funcionan. El primero es externalizar las preocupaciones. Cuando algo nos ronda la cabeza constantemente es porque nuestro cerebro teme olvidarlo. Por eso insiste una y otra vez. La solución que mejor me funciona es apuntarlo en algún sistema: una lista, un calendario, una app de notas, un Kanban… lo que queráis. En el momento en que lo apunto, mi cerebro se relaja. Es como si pasara esa tarea de la memoria RAM al disco duro. Ya no necesita recordármelo constantemente porque sabe que está guardado en algún sitio. La segunda idea es volver a crear espacios de juego. De pequeños todo era juego. De adultos todo parece obligación. Pero muchas tareas pueden replantearse como retos, experimentos o proyectos personales. No es lo mismo pensar “tengo que hacer contenido” que pensar “voy a probar esta idea a ver qué pasa”. Ese pequeño cambio de enfoque hace que el cerebro lo viva de otra manera. De repente deja de ser una carga y pasa a ser una especie de experimento. La tercera clave es aceptar que nunca vamos a tener cero preocupaciones. Muchas veces vivimos esperando ese momento en el que todo esté resuelto y por fin podamos relajarnos. Pero ese estado no existe. Siempre habrá algo. Siempre habrá alguna mosca detrás de la oreja. La clave no es eliminarlas todas (porque es imposible) sino aprender a convivir con ellas sin que arruinen nuestro día. Y la cuarta idea es un pequeño ejercicio mental que a mí me parece muy potente. Imaginad que tenéis 90 o 95 años. Que estáis ya en la última etapa de la vida. Muchos de vuestros amigos ya no están, vuestros hijos tienen su propia vida, vuestra energía es limitada… Intentad imaginarlo de verdad durante unos minutos. Y entonces abrid los ojos. De repente...

Related Videos

More videos from Joan Boluda