Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón - Viernes, 12 Junio del 2026.

Jun 11, 2026Channel
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Duration5:00
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Hoy celebramos la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Por eso escuchamos en el Evangelio que Jesús dijo, te alabo Padre, Señor del Cielo y de la Tierra por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón y así encontrarán alivio, porque mi yugo es suave y mi carga liviana. Los escribas y fariseos soñaban con un Cristo triunfador, un rey guerrero, avasallador, dominador de naciones con poder político que los haría nadar en un mar de riquezas. Pero Jesús, humilde, manso, lleno de bondad, deshace toda esa ilusión. No acepta la dictadura en ninguna de sus formas, ni la del espíritu, ni la de la política. Nos quiere libres. Jesús nos hace ver cómo el orgullo de los que se creen sabios, aleja de Dios. Sólo el humilde llega a reconocerlo. Sobre todo nos llama a refugiarnos en él cuando nos sentimos tristes, solos, sin esperanzas humanas. Todo el evangelio nos muestra la ternura con que Jesús acoge a los pequeños. Los sabios y doctores que lo juzgan a partir de su propia ciencia no fueron capaces de entenderlo, ni siquiera sus parientes lo entendían. Sólo los pequeños lo aceptaban. Los sabios, los doctores de aquella época habían creado una serie de leyes que ellos imponían al pueblo en nombre de Dios. Pensaban que Dios exigía del pueblo estas observancias, pero la ley del amor traída por Jesús decía lo contrario. Lo que importa no es lo que hacemos para Dios, sino lo que Dios en su gran amor hace por nosotros. Jesús nos muestra cómo es él, cómo es su corazón, y nos habla directamente al corazón de cada uno si lo queremos escuchar. En él encontraremos el alivio que necesitamos. No nos promete solucionarnos todo mágicamente. Nos dice que nos aliviará, que con él todo problema o circunstancia se sobrelleva de una manera distinta. En esta fiesta del sagrado corazón de Jesús no dejemos de pedirle que nos dé humildad y paciencia. Jesús nos ha demostrado que ese es el camino para vivir como hijos de Dios. Señor, no hay lugar más seguro que tu dulce corazón. Y recemos juntos esta oración. Oh Dios, que en el corazón de tu hijo, herido por nuestros pecados, has depositado infinitos tesoros de caridad, te pedimos que al rendirle el homenaje de nuestro amor, le ofrezcamos una cumplida reparación, y que la bendición de Dios Todopoderoso, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, los acompañe siempre. Señor, no hay lugar más seguro que tu dulce corazón, que tu dulce corazón.

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