La fuerza de la solidaridad - Lunes, 06 de Julio del 2026.

Jul 5, 2026Channel
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Duration3:10
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Languagees
CategoryMusic
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Description

Cuando yo tenía muy poquitos años de ordenación sacerdotal, me destinaron a la parroquia de Armstrong en la provincia de Santa Fe. Era un cura joven con muchas ganas de hacer cosas y junto a un grupo de jóvenes de la comunidad decidimos emprender un proyecto desafiante, abrir un comedorcito para los chicos más carenciados. No teníamos presupuesto ni lugar físico así que salimos a caminar el pueblo y fuimos a golpear la puerta de distintas fábricas y talleres para pedir colaboración. Lo que pasó en esos días me quedó grabado en el espíritu para siempre. La respuesta de la gente fue de una generosidad y una apertura que me sorprendieron por completo. Hoy en día escuchamos muy seguido que una de las características de este tiempo de posmodernidad es el egoísmo, el individualismo y el mirarse el propio ombligo. Parece que a la sociedad le cuesta cada vez más compartir y que nos volvimos más indiferentes al dolor del vecino. Sin embargo, mi experiencia en Armstrong y en otras comunidades en donde estuve me demostró todo lo contrario. Me enseñó que a pesar de los discursos negativos todavía hay muchísima gente positiva, solidaria y dispuesta a dar una mano cuando se la convoca para una causa noble. Esta realidad nos conecta directamente con lo que San Pablo nos regala en su segunda carta a los Corintios, en el capítulo noveno, cuando dice que cada uno dé conforme a lo que ha resuelto en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría. Eso fue exactamente lo que vi en aquellas fábricas y en el corazón de tantos vecinos, un dar con alegría, sin especulaciones, movidos únicamente por las ganas de ayudar a esos chicos. Esa vivencia de mis primeros años como sacerdote me acompaña hasta el día de hoy. Me recuerda que el bien no hace tanto ruido como el mal, pero es muchísimo más fuerte y profundo. En nuestra sociedad hay una reserva inmensa de amor y de valores listos para ponerse en marcha. No nos dejemos contagiar por el escepticismo o el desánimo de la época, sigamos confiando en los demás, sigamos tendiendo puentes y apostando por la solidaridad, porque el corazón humano cuando se le propone algo grande siempre sabe responder con generosidad.

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