Recuerdos revueltos de instituto noventero: pellas, walkman, chicles, apuntes y amores de pasillo 6

May 10, 2026Channel
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Published1 month ago
Duration1:10:02
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Languagees
CategoryNonprofits & Activism
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Description

Aquí tienes un totum revolutum nostálgico y caótico sobre la vida escolar de bachillerato a finales del siglo XX en España (años 90-principios 2000), con ese aire de instituto público, recreos eternos y transición analógico-digital. Título (exactamente 100 caracteres): "Recuerdos revueltos de instituto noventero: pellas, walkman, chicles, apuntes y amores de pasillo" Resumen holístico (mezcla de sensaciones, olores, frases y vibes): Éramos la generación del "hasta luego Lucas", del "efectiviwonder", del "nasti de plasti" y del "me las piro, vampiro". El timbre sonaba como sentencia, pero el recreo era territorio libre: comprar bocadillos de chopped con tomate en la cafetería (o pan con chocolate si llegaba el lunes), fumar a escondidas detrás del gimnasio (Marlboro rojo o Fortuna sin filtro), intercambiar cromos de La Liga o tazos de patatas, y sobre todo, flipar en colores con cualquier tontería. Las chicas con pelo de bote (laca marca Laque o Taft nivel armadura), vaqueros pitillo marca Lola o Burbujas, sudaderas Boston o Mango, y ese chicle de fresa que duraba tres clases. Los chicos con pantalones cargo, camisetas tallas XXL de Metallica, Nirvana o Loquillo, y el pelo largo tapando un ojo (estilo Kurt Cobain de mercadillo). En clase: apuntes al dictado en folios cuadriculados, míster de mates con tiza hasta en la oreja, la de lengua corrigiendo con boli rojo y cara de mala leche, y el típico "esto entra" que nunca entraba. El walkman o discman era el objeto sagrado: casetes grabados de Los 40 con Cadena 100, Lo + Plus o directamente de la radio (con el dedo en REC cuando sonaba Alejandro Sanz, La Oreja de Van Gogh, Presuntos Implicados o Backstreet Boys). Las pilas duraban lo justo para un recreo entero. Los amores eran de pasillo y recreo: miradas en la escalera, pasar notas dobladas en forma de triángulo o corazón, "te espero a la salida", y luego nada o un beso torpe detrás del instituto. Las fiestas de fin de curso en el polideportivo con DJ de garrafón pinchando Macarena, Mambo No. 5, Aserejé (cuando llegó), La Bomba y Saturday Night. El gin-tonic de garrafa y Fanta de naranja como rey. Tecnología: el Nokia 3310 indestructible (el juego de la serpiente era deporte olímpico), Messenger en casa cuando por fin había internet de 56k (el pitido del módem era himno), fotomatón para el carnet del bus, revelar carretes en el kiosco y esperar una semana para ver si salías bien. El totum revolutum perfecto: pellas planeadas como operaciones militares, exámenes copiando con calculadora científica Casio fx-82, profes que aún decían "Formación del Espíritu Nacional" en broma, olor a goma de borrar y rotulador BIC, guerras de gomas voladoras, "¿tienes un boli?" como frase de ligue, y esa sensación de que el mundo era enorme pero el instituto era todo. Éramos analógicos con ínfulas digitales, hormonados, ilusos, eternamente tarde y con la certeza absoluta de que "esto no se va a acabar nunca". Y sin embargo… se acabó. ¿Te suena? ¿Qué parte de este revoltijo echas más de menos? 😄

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