La verdadera grandeza - Domingo, 05 de Julio del 2026.

Jul 5, 2026Channel
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Duration5:20
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En el evangelio de este día domingo escuchamos que Jesús dijo, te alabo padre, señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi padre y nadie conoce al hijo sino al padre, así como nadie conoce al padre sino el hijo y aquel a quien el hijo se lo quiera revelar. Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón y así encontrarán alivio, porque mi yugo es suave y mi carga aliviana. Dar fruto como nos pide el señor significa crecer en el amor, de hecho en la perspectiva de Jesús significa estar disponible para acoger el amor. En efecto el padre y el hijo desean dar su amor, su propia comunión, pero ¿Quién estará dispuesto a acoger ese amor? No los sabios e inteligentes sino los pequeños, los que necesitan de todo como si fueran recién nacidos y niños. Es que los sabios y los inteligentes muchas veces se creen que saben cómo hacer para salvar sus propias vidas. Probablemente Jesús está pensando en aquellos que conocen la ley judía, aquellos que la han estudiado y por lo tanto creen que tienen las herramientas necesarias desde su conocimiento. Los pequeños en cambio son los que no conocen la ley y por lo tanto no pueden hacer otra cosa más que confiar en la misericordia de Dios. En la tradición judía el yugo es de hecho la imagen de la ley. Los 613 preceptos que hay que observar escrupulosamente, 248 positivos, es decir cosas que hay que hacer, como el número entonces conocido de los miembros del cuerpo humano y 365 negativos, es decir prohibiciones, como los números de días del año calendario. Como el yugo al buey la ley nos ayuda a ir rectos, atrasar un surco que no sea torcido. En este sentido la ley se convierte en un yugo pesado, no solo porque hay que arrastrarla sino también porque nos confronta continuamente con nuestra incapacidad. La ley es un yugo frustrante, siempre me manda el mismo mensaje de que tú no eres capaz. Al contrario Jesús es un maestro que no desanima y me invita a amar en la conciencia de poder amar cada vez más. En este sentido Jesús representa también un nuevo modelo de líder, no se fija en las carencias sino que reconoce el valor de cada uno, su potencial y ayuda a hacerlo cada vez mejor. Por eso su enseñanza no será apreciada por los sabios sino por los pequeños. El dulce yugo que Jesús nos invita a tomar cada día es pues la cruz, la lógica del evangelio, el lenguaje del amor. Por lo tanto solo darán fruto aquellos que tengan la humildad de doblegarse bajo el peso de la ley del amor. Porque estaré descanso, aprendan de mí. Sean mansos y humildes de corazón. Porque mi yugo es suave y mi carga es ligera. Vengan a mí y los aliviaré. Y recemos juntos esta oración. Señor dame un corazón como el tuyo, dócil y humilde a la voluntad del Padre para que mi ley sea la del amor. Amén. Y que la bendición de Dios Todopoderoso, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo los acompañe siempre.

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