Tu padre y yo te hemos estado buscando - sábado, 13 Junio del 2026.

Jun 12, 2026Channel
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Published1 month ago
Duration5:02
Video IDwNUTd8wEVsg
Languagees
CategoryMusic
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Description

Hoy celebramos la fiesta del Inmaculado Corazón de María. Por eso escuchamos en el Evangelio que los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de Pascua. Cuando el niño cumplió 12 años, subieron como de costumbre y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaban en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él. Al tercer día lo hallaron en el templo en medio de los doctores de la ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas, y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo, hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados. Jesús les respondió, ¿por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi padre? Ellos no entendieron lo que les decía. Él regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón. Ayer celebrábamos la solemnidad del corazón de Jesús, del amor. Hoy, junto al hijo, queremos tener a su madre. Fue el Papa Pío XII, muy sensible a la celebración del amor compartido entre el hijo y la madre, quien instituyó esta fiesta del corazón de María en el año 1944. María, por medio de la fe, fue cause providencial, madre privilegiada del Verbo Encarnado, antes de concebir a su hijo físicamente en su seno. Por eso, creamos como ella. María, acompañando corporal y espiritualmente a su hijo en la misión salvífica, hizo ofrenda de sí misma en servicio doloroso y gozoso de amor y de fe. Por eso, vivamos, suframos y amemos como ella. María, cuando el hijo hubo concluido su obra de redención y subió al Padre, se quedó físicamente entre nosotros, sin el hijo, sufriendo, gozando, amando, esperando. Su alma estaba místicamente en el cielo y su cuerpo entre nosotros. Por eso, confiemos y esperemos como ella. El corazón de María nos muestra todas las encontradas emociones que un corazón es capaz de sentir. Es el corazón de la Virgen uno, tan grande y tan generoso, que es, además, nuestro propio refugio. Su corazón es ejemplo y causa de admiración y el consuelo para nuestra aflicción. Se te ha salvación, se te ha salvación, se te ha salvación del alma mía. Se te ha salvación, se te ha salvación, se te ha salvación del alma mía. Y recemos juntos esta oración. Inmaculado corazón de María, sed en la salvación del alma mía. Amén. Y que la bendición de Dios Todopoderoso, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, los acompañe siempre.

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