«Hay recuerdos que no quieres y los borras», no porque desaparezcan, sino porque duelen. Porque nombrarlos podría romper un equilibrio familiar, personal, vital, que ha costado años construir. Nos lo cuenta Máximo Huerta en su última novela, Máma está dormida.
La obra parte de una escena mínima —una madre con demencia que pregunta por un hijo que no existe— y se convierte en algo mucho más incómodo: una exploración en todo lo que una vida decide no contar. Lo que se borra a medias. Lo que se entierra voluntariamente. Y lo que, tarde o temprano, vuelve. Sobre todo eso formula una frase que penetra en el alma y el pensamiento: «La vida que se recuerda ya no es vida». Recordar no es reproducir el pasado: es editarlo. Y, sin embargo, cuánto puede azotar. Incluso más que el presente.
Ahondamos sobre este hecho. La ciencia lleva décadas confirmándolo. La psicóloga cognitiva Elizabeth Loftus demostró que cada vez que recordamos, modificamos el recuerdo. Añadimos, quitamos, embellecemos, falseamos. La memoria no funciona como una grabación, sino como una narración que se reescribe cada vez que se cuenta. Huerta lo expresa de forma intuitiva, casi literaria: «Cada vez que recordamos, reinventamos». El neurólogo Oliver Sacks fue aún más lejos al estudiar pacientes con daños neurológicos: la identidad no se sostiene sólo en lo que recordamos, también en lo que olvidamos para poder seguir siendo. Sin cierto olvido, la vida se vuelve inhabitable. Por eso olvidar no siempre es una derrota. A veces es una forma de defensa.
Suscríbete a nuestro canal de OKDIARIO en Youtube aquí 👉🏻 @Okdiariovideos
Puedes seguirnos también en todas nuestras redes sociales 📲
🪽Ⅹ: https://twitter.com/okdiario
📸 Instagram: https://www.instagram.com/okdiario/
📖 Facebook: https://www.facebook.com/okdiario
✅ Whatsapp: https://whatsapp.com/channel/0029VaCjbbxFnSzGeOnBQb2V
Y por supuesto en nuestra web:
🖥️: https://okdiario.com/
#españa #okdiario #elfoco #mariazabay #entrevista #maximhuerta